El arzobispo francés Berenguel de Landoire fue designado por el papa Juan XXII (1316-1334) como nuevo Arzobispo Metropolitano de Santiago de Compostela. Pero la Revuelta Compostelana (1318-1320), enfrentó al arzobispo con los burgueses compostelanos. No se imaginaba entonces que tardaría alrededor de dos años en tomar posesión definitiva del arzobispado y de la ciudad.
Cuando recuperó su libertad después de estar doce días detenido en las oscuras celdas de la catedral de Santiago se dirigió al Castelo da Rocha Blanca y luego a la fortaleza del Tapal de Noia, donde permaneció tres meses -entre octubre de 1319 a enero de 1320-.
Como recompensa a esa ayuda mandó construir la iglesia extramuros de Santa María a Nova y la muralla de 6 metros de alto con doce puertas que la protegía de ataques, como el ordenado por el Duque de Lancaster cuando intentaba apoderarse de Galicia para acceder al trono de Castilla.
Además el rey Alfonso XI concedió en 1320 un Real Privilegio a instancias del arzobispo a los ciudadanos de Noia, que quedaron exentos de pagar ciertos tributos por el espacio de seis años.


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